domingo 4 de enero de 2009

POEMA

La Burbuja




Vestida con mis propios colores
me aguardas fuera de esta burbuja
que no te pertenece.
Como un centinela impasible
esperas aquel fortuito desliz
que me arranque definitivamente de mi esfera.
Apoyada sobre el hombro
sostienes no se qué herramienta
para hurgar más allá de mis carnes
cuando me encuentre de rodillas frente a ti.
Pero hasta que ese día llegue
sólo te miraré de reojo
a pesar de la mínima distancia que nos separa.
La mayoría del tiempo me olvidaré de tu existencia;
y hasta habrán instantes en que tu propia sombra
también me resulte placentera.
Dentro de esta burbuja en la que no eres bienvenida
practicamos ciertos ritos que nos protejen de ti:
entrelazamos las extremidades hasta confundirlas,
aferramos las espaldas con los brazos,
frotamos las mejillas con los vientres
y tocamos los talones con la punta de la nariz;
en el centro de nuestra mesa
servimos en bandejas las entrañas de la tierra
para devorarlas entre carcajadas
y miradas de complicidad;
y por las noches,
cuando estamos más expuestos a tu mirada persecutora,
nos escondemos bajo las frazadas
para practicar un lenguaje que sólo nosotros conocemos
y que te obliga a alejarte hasta el amanecer.
El día que así sea
yo iré hacia ti.
En contra de mi voluntad
andaré el camino que sea necesario
para presentarme ante tu cuerpo sin rostro.
Todo este tiempo he ido escondiendo
la dicha de mis ritos tras el pecho.
Tal vez, cuando alces la mano para iniciar tu labor
mis costillas ya no te serán tan propicias para el desbroce.

martes 2 de diciembre de 2008

POEMA

LA BURBUJA




Vestida con mis propios colores
me aguardas fuera de esta burbuja
que no te pertenece.
Como un centinela impasible
esperas aquel fortuito desliz
que me arranque definitivamente de mi esfera.
Apoyada sobre el hombro
sostienes no se qué herramienta
para hurgar más allá de mis carnes
cuando me encuentre de rodillas frente a ti.
Pero hasta que ese día llegue
sólo te miraré de reojo
a pesar de la mínima distancia que nos separa.
La mayoría del tiempo me olvidaré de tu existencia;
y hasta habrán instantes en que tu propia sombra
también me resulte placentera.
Dentro de esta burbuja en la que no eres bienvenida
practicamos ciertos ritos que nos protejen de ti:
entrelazamos las extremidades hasta confundirlas,
aferramos las espaldas con los brazos,
frotamos las mejillas con los vientres
y tocamos los talones con la punta de la nariz;
en el centro de nuestra mesa
servimos en bandejas las entrañas de la tierra
para devorarlas entre carcajadas
y miradas de complicidad;
y por las noches,
cuando estamos más expuestos a tu mirada persecutora,
nos escondemos bajo las frazadas
para practicar un lenguaje que sólo nosotros conocemos
y que te obliga a alejarte hasta el amanecer.
El día que así sea
yo iré hacia ti.
En contra de mi voluntad
andaré el camino que sea necesario
para presentarme ante tu cuerpo sin rostro.
Todo este tiempo he ido escondiendo
la dicha de mis ritos tras el pecho.
Tal vez, cuando alces la mano para iniciar tu labor
mis costillas ya no te serán tan propicias para el desbroce.

lunes 22 de septiembre de 2008

POEMA

EL CENTINELA


A Gabriel



Aunque en el empeño te disloques la clavícula,
no llegará tu báculo a rozarle.
Bien puedes seguir mirándome de reojo,
sostener esa sonrisa socarrona
mientras te dilatas más allá de los límites
intentando acortar las distancias.
No he sido yo
el que ha puesto infinito entre ustedes;
no fui yo quien decidí
transformarte en viento perdido
cada vez que pones rumbo a su espalda.
Yo sólo soy el centinela,
la mano elegida para alzar la cimitarra,
el pecho que se ha de interponer a la guadaña trapera
que tan sólo le busca cuando descansa.
Puedes hacer con mi silencio
el tormento inagotable que te satisfaga;
haz brotar de mi propia lengua
la madeja negra que se me atraganta;
hecha raíces en mí si te complace,
y termina por estropear
lo que aún se yergue incólume en mi alma.
Cuando por fin llegue el día
que caiga dilapidado,
otra mano se alzará de la nada para vestir esta coraza.

jueves 7 de agosto de 2008

POEMA

SÓLO PARA EXTRANJEROS



Si vuelves a tu país
encontrarás que las calles casi son las mismas,
reconocerás los antiguos hoyos en las veredas,
las viejas grietas y las pintas de las tapias,
la arquitectua dispar de los edificios,
las mustias y descoloridas paredes de las casas.
Si vuelves a tu país
verás que casi todas las cosas que esperas
siguen igual que siempre,
sentirás por fin que ya no eres extranjero,
recordarás dónde nació tu espíritu animal
cuando dejes descansar tu cuerpo en cualquiera de tus esquinas,
volverás a perderte en la niebla de la capital,
entre el humo de los autobuses,
entre el ruido sordo y constante,
hablarás de nuevo con la gente que atiende en los comercios
y que luego saldrá a mezclarse con el resto
para caminar como espectros delante de ti,
detrás de ti,
a tu propio costado,
y todo será de nuevo gris en la ciudad fantasma,
todo lo que miren tus ojos será de nuevo gris
y lo que nazca de ellos mismos será también gris,
porque como ellos eres un espectro que camina,
que vuelve a su casa a cualquier hora del día
para volverse materia al cruzar la puerta de la calle
y tal vez, como algunos, logras hacerte humano
cuando escuchas la voz que te aguarda en la cocina;
pero ya no está tu madre delante de esos platos,
ni está esperando a que llegues al pie de la escalera,
ni siquiera está colgando tu propia ropa en la azotea;
tu madre está aquí, contigo,
al otro lado del mundo,
y están también tu padre y tus hermanos
y la mujer que amarás para toda la vida,
y si vuelves a tu país
tampoco estará tu primo con las cartas en la mano
ni tal vez tu tía abuela con el plato de comida,
y seguro que tus mejores amigos también se habrán ido
para seguir sus propias vidas
como tú lo decidiste ya hace algún tiempo.
Si aún anhelas volver a tu país,
si sabes o no sabes por qué,
compra un pasaje de avión
y regresa.

lunes 28 de abril de 2008

CANCIONES

El día que logre terminar este poemario seré inmensamente feliz.
CANCIÓN POPULAR




Los Elefantes,
ahora amargos
con los súbditos del reino,
gritan: ¡diantres!
y atraviesan sus colmillos como dardos
en el pecho de los blancos
que se roban el marfil.

Se levantan,
muy molestos,
con la punta de los dedos
señalando a los que antes
bien juraron lealtad,
pero ahora sarracenos,
buscapleitos y ladrones
son los hijos de este reino
que se roban hasta el mar.

Los Elefantes,
ahora amargos
con los súbditos del reino,
gritan: ¡diantres!
y atraviesan sus colmillos como dardos
en el pecho de los blancos
que se roban el marfil.

Faneletas
es el rey,
y es el hijo de Babar,
él no cree en la piedad
y ahora mata por doquier.
Recen todos Padrenuestros,
Gloria al padre y gloria al hijo,
que este hijo está furioso
y ya no quiere hacer el bien.

Los Elefantes,
ahora amargos
con los súbditos del reino,
gritan: ¡diantres!
y atraviesan sus colmillos como dardos,
les preguntan a los blancos
no sin sorna y con desprecio:
¿aún desean, mercenarios,
robar algo del marfil?
CANCIÓN DEL NIÑO INVISIBLE



Cuento pasos
lentamente
mientras pienso,
mientras digo
que la luna
es muy oscura
comparada
con mis dientes.
Un pasito
hacia adelante
y otro paso
hacia el poniente,
tiembla el cielo
cuando digo
“hoy sí llueve”,
“hoy no llueve”.
Doy un salto
al infinito
y me pierdo
entre la gente,
Dios no sabe
donde ando
si en el río
o en la nieve.
Nadie sabe
mi secreto,
¿te lo cuento?,
¿te lo digo?,
no me busquen
en la Tierra,
me he marchado
para siempre.




martes 25 de marzo de 2008

ACTO REFLEJO

Para no dejar de crear, para intentar asir el tiempo que se me escapaba en aquellas semanas, a mediados del 2007 me dediqué a escribir pequeños textos con presunción de poemas. En esos instantes no había ideas dentro de mí que pudiesen extenderse por más versos. Estas pequeñas muestras son el resultado de aquellos intentos.
FÁBULA



¿Les he contado alguna vez
la historia del hombre que moría de sed
y que viendo al resto de personas beber
aplacaba su angustia con aire?
FÍSICA



Cúmulo de leyes
que rigen la vida
de una especie de hormigas
inexistente.
REDUNDANCIA




Un puño,
una garganta con pulmones
y un orgullo oculto
que me empuja,
infatigable,
a repetirme hasta el infinito.
PATERNIDAD



Puré de verduras,
ensalada de frutas
y melancolía.